Del Mundial, conquistadores y embarazadas

Nunca me había encontrado con tantas mujeres que siguieran un Mundial de fútbol como este año. Incluso yo lo estoy siguiendo. Bueno, yo más bien sigo los resultados, porque me resulta bastante complicado estar atenta a los partidos. Miro la pantalla, pero en realidad mi cabeza se va de viaje en cuanto cuando poso los ojos sobre el campo de juego.

Mi pareja sí que mira y ve casi todos los partidos. Yo me uno a él cuando oigo que alguna jugada es emocionante o acaba en gol. Vuelvo entonces de mi viaje mental o me acerco al televisor desde donde esté para ver el final de la jugada o su repetición.

Me sabe mal que se hayan ido ya a casa Japón, Colombia y Uruguay. Tampoco me apetecía que Islandia (mi pareja es de allí) desapareciera tan pronto de las quinielas, por mucho que fuera lo esperado del equipo de un país con tan pocos habitantes. De todas maneras, Islandia tiene que estar orgullosa, primero por haber llegado por fin a un Mundial (Italia y Holanda no lo han logrado esta vez) y segundo, por lo bien que ha jugado contra los países de su grupo, Argentina, Croacia y Nigeria, el grupo de la muerte de este Mundial (por lo competitivos que son todos; recordemos que Islandia llegó a cuartos de final en su primera Eurocopa, la de 2016).

En las conversaciones que uno tiene estos días, siempre acaba apareciendo el tema fubolístico. Si por lo que sea sale a colación el nombre de un país y éste está en el Mundial, se pasa a comentar en seguida cómo le está yendo en el campeonato. Y de verdad que yo nunca antes había tenido este tipo de conversaciones con mujeres. Quizás precisamente las esté teniendo este año porque esta vez soy yo la interesada -a mi manera en el asunto y me ocurre eso de que cuando una mujer se queda embarazada, empieza a ver embarazadas por todas partes, o cuando uno aprende una palabra nueva que no había oído nunca antes, de repente pasa a encontrarla por doquier.

Vemos lo que nuestro cerebro conoce y está preparado para ver. La anécdota que más me sorprende en este sentido es la de que los nativos americanos no vieron las carabelas de Colón acercarse a sus costas hasta que los conquistadores estuvieron prácticamente en la orilla. Esas naves no tenían lugar en su vida diaria, por lo que ni sus ojos ni sus cerebros las procesaron como algo de lo que tuvieran que percatarse o defenderse.

¿Cuántas cosas de otros mundos deben pasársenos entonces desapercibidas a diario? Y más aún hoy en día por tener casi a todas horas una pantalla ante los ojos.

Quien de momento ha conquistado el Mundial ha sido el jugador islandés, Rúrik Gíslason, cuya belleza no ha pasado inadvertida en las pantallas del planeta. Tras su primer partido los seguidores de su cuenta de Instagram, unos 30.000, aumentaron ingentemente. A día de hoy tiene 1,3 millones. Según me cuentan, la mayoría ellos mujeres, muchas de las cuales se han ofrecido a ser la madre de sus futuros hijos. Por lo visto muchas de nosotras no sólo nos fijamos en el juego y los resultados del Mundial.

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