Mi Bergman

Soy muy enamoradiza. Continuamente me enamoro de gente o cosas que me emocionan, que me hacen vibrar por algún motivo. El arrobamiento puede durarme días o años.

Mi devoción por Ingmar Bergman más que un enamoramiento es una pasión que lleva conmigo ya varios lustros y cuyo fuego sigue aun muy vivo. Dado que el sábado 14 de julio se celebró el centenario de su nacimiento, no podía dejar pasar la oportunidad de contar mi historia con él.

Cuando tenía poco más de veinte años tuve la suerte de conocer sus películas gracias a un ciclo que La 2 (antes TVE-2) emitió de madrugada. Tuve también la suerte de contar con un vídeo que me permitió grabarlas y poder verlas a horas menos intempestivas. No recuerdo con cuál de ellas me estrené, pero lo que está claro es que Bergman me sedujo de inmediato.

Supongo que lo que me atrapó -aunque entiendo que a muchos no les llegue o les resulte pesado- fue sentir que me hablaba con sinceridad, que no hacía esos planos que me hechizaban ni creaba esos diálogos que me hipnotizaban por estética o por sorprender gratuitamente, sino porque era la manera más directa de expresar lo que necesitaba contar. Desnudaba su alma en sus obras y por eso tocaba las almas de quienes las veían. Hablaba de sus miedos, dudas, obsesiones, o como él decía, de sus demonios. Mostraba totalmente su interior, con sus virtudes y miserias a través de sus historias, sus puestas en escena y sus actores. Ah, qué fascinantes son también sus actores.

Bergman me encandiló tanto que elegí irme a Suecia de Erasmus durante el primer semestre de mi último curso de Periodismo (1995-96). Viví en Lund, que, por cierto, tiene una magnífica catedral de la que también me enamoré. Allí estudié, entre otras asignaturas, cine sueco. Tuve acceso a la filmoteca de la Facultad, por lo que pude ver muchas películas de Bergman que La 2 no había incluido en su ciclo. Aproveché para pedirle a mi mejor amigo en Lund que me enseñara a jugar al ajedrez antes de volver a ver ‘El séptimo sello‘, estaba segura que así captaría mensajes ocultos que no había sabido interpretar cuando la vi la primera vez.

Me sentí extraordinariamente afortunada por tener el privilegio de ver dos obras de teatro dirigidas por él -que seguía en activo a pesar de sus casi ochenta años-. Las vi en Estocolmo, en el Dramaten, el Teatro Nacional de Suecia. Fueron ‘El Misántropo‘, de Molière, en la que Jarl Kulle interpretaba a Oronte e ‘Yvonne, princesa de Borgoña‘, de Witold Gombrowicz, en la que Erland Josephson hacía el papel del rey Ignacio. Qué pena no haberme quedado el año entero para poder ver también su versión de ‘Las Bacantes‘, de Eurípides, en la que actuaron Gunnel Lindblom y de nuevo Josephson.

Me arrepiento de haberle dicho a la chica que me acompañó en una de las ocasiones al Dramaten que no hacía falta que me hiciera una foto abrazando el busto de Max Von Sydow, uno de los actores fetiches de Bergman, que había en uno de los pasillos del teatro. Lo que no me explico es por qué no le hice ninguna foto al actor cuando fui a verle como narrador -otro privilegio de mi vida- en un concierto navideño que hicieron en la iglesia que quedaba al lado de mi residencia de estudiantes.

Como deben estar haciendo todas las filmotecas del mundo, la de Barcelona está dedicando este mes y el próximo un ciclo al director sueco. Llevo mucho tiempo queriendo ver de nuevo ‘Gritos y Susurros‘, una de las películas que más me impactó de este dios del cine. Recuerdo sobre todo su color rojo brutal. Me da algo de miedo volverla a ver más de veinte años después, pero creo que voy a arriesgarme a hacerlo porque no quiero dudar de que me estremecerá tanto como lo hizo la primera vez.

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2 comentarios sobre “Mi Bergman

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  1. Hola, cuan tenia 14 anys el meu cosí que tenia 23 treballava a la antiga filmoteca de Catalunya que es trobava a la travessera de Gràcia a Barcelona. Ell estudiava cinema de manera que aquella feina de caps de semana era molt enrriquidora, feia de ajudant del proyectorista. Cambia el rotllo de la película etc. Un día amb trucar a casa i amb va dir:
    -Tens que venir aquest dissapte!!! Passem una película que et cambiara la vida!!!
    Jo sempre e sigut igual, per provar la fondaria de un riu abans de atavesarlo. No mesuro ho comprovo amb tots dos peus. Ni tants sols vaig preguntar el títol del fiml. A les 08:00h del matí al primer pas de aquell dissapte jo ja hi era allí. No devien ser més de déu persones a la primera proyecció. La experencia va ser reveladora e única… Feia poc àvia llegint que a David Bowie l’ canviarà la vida la película 2001 odisea el espai de Kubric i el va fer ser qui ara tots coneixem i amb el meu cas añorem. Y yo volia viure algo semblan després de la anunciat del meu cosí -Una película que et cambiara la vida!!! Resonaba amb força el meu cap. Y ho va fer… Si vaig estudiar Art, va ser gràcies a Bergman y com tu també vaig acabar volen sapiguer jugar al escaix… Dient això ja saps de sobres quina película vaig gaudir aquell dissapte, oi? Gràcies i fins aviat…

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